Juego del laberinto
De la esquina de arriba a la izquierda a la de abajo a la derecha, lo más rápido posible.
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Sobre este test
El laberinto se genera al azar en cada partida mediante un recorrido en profundidad, lo que produce lo que se llama un laberinto perfecto: existe un camino, y solo uno, entre dos casillas cualesquiera, sin ningún bucle. Es una propiedad importante, porque garantiza que no se puede dar vueltas en sentido estricto: todo callejón sin salida tiene un final.
Tiene otra consecuencia útil: el método de la mano en la pared funciona siempre. Si mantienes el contacto constante de una misma mano con la pared y avanzas, acabas forzosamente visitando todas las ramas y, por tanto, llegando a la salida. Es lento, pero es infalible, y es el recurso al que acudir cuando te sientes perdido.
Lo que distingue a los jugadores rápidos no es la velocidad de los dedos ni la suerte. Es que miran antes de actuar. Un laberinto de quince casillas cabe entero en la pantalla: dos segundos de observación permiten localizar el gran pasillo que baja hacia la esquina inferior derecha y descartar de antemano la mitad de las bifurcaciones. Los jugadores lentos empiezan a moverse de inmediato y exploran al azar, lo que cuesta mucho más que los dos segundos ahorrados.
Cómo funciona
El cronómetro arranca al aparecer el laberinto y se detiene cuando llegas a la casilla de la esquina inferior derecha. Rendirse cuenta como fracaso y da una puntuación de cero, sea cual sea el tiempo empleado. Si encuentras la salida, la puntuación sobre 100 parte de 90 segundos y alcanza el máximo a los 8 segundos.
Este test se ofrece únicamente como entretenimiento. No constituye un diagnóstico ni una opinión profesional.