Test de perfeccionismo
Dieciséis situaciones para separar lo que te empuja a hacerlo bien de lo que te impide terminar.
Estos test también te van a gustar
Sobre este test
La psicología distingue desde los años noventa dos cosas que la palabra «perfeccionismo» confunde. Por un lado el perfeccionismo llamado adaptativo, o normal: estándares personales altos, perseverancia y cuidado, asociados a buenos resultados y a una satisfacción real cuando se alcanzan. Por otro el perfeccionismo desadaptativo, caracterizado no por el nivel de exigencia sino por el miedo a no alcanzarlo: preocupación excesiva por los errores, duda permanente sobre la calidad de lo que se produce, sensación de que los demás esperan lo imposible.
La diferencia no está por tanto en la altura de la barra. Dos personas pueden apuntar exactamente al mismo resultado: una se detiene cuando está bien, la otra no se detiene nunca porque lo que persigue no es la excelencia, es evitar el fracaso. Es esta segunda configuración la que correlaciona con la procrastinación, los plazos aplazados y el agotamiento; no la exigencia en sí, que suele ser muy productiva.
Estas dieciséis situaciones buscan saber de qué lado estás: no si tienes estándares altos, sino qué ocurre cuando corres el riesgo de no cumplirlos. Ningún resultado de aquí es un diagnóstico, y el tramo más alto describe una costumbre, no un trastorno.
Cómo funciona
Cada respuesta vale 0, 2 o 4 puntos. Las preguntas no van de la altura de tus estándares, sino de lo que haces cuando corres el riesgo de no alcanzarlos: relecturas, prórrogas pedidas, trabajo rehecho detrás de alguien. El total se lleva a 100 y después se sitúa respecto a una distribución simulada.
Este test se ofrece únicamente como entretenimiento. No constituye un diagnóstico ni una opinión profesional.