Test de mecanografía
Un minuto, un texto y la verdad sobre tu velocidad al teclado.
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Sobre este test
En mecanografía, una palabra equivale por convención a cinco caracteres pulsados, espacios incluidos. Esa unidad es la que permite comparar idiomas y textos distintos. Sobre esa base, la velocidad media de un adulto que usa el teclado a diario sin haber aprendido el método a diez dedos ronda las 40 palabras por minuto. Quien se ha formado en escritura al tacto se mueve más bien entre 60 y 80, y los oficios de transcripción esperan entre 80 y 100.
Varias cosas pesan en el resultado, y no solo tú. La disposición del teclado, para empezar: un texto en español escrito en un teclado español y en uno latinoamericano no exige los mismos desplazamientos, y los acentos y la eñe cuestan tiempo si la tecla no cae bajo el dedo. Luego la mecánica: un recorrido de tecla largo y un muelle duro frenan los encadenamientos rápidos. La corrección automática y el corrector ortográfico están desactivados aquí, lo que suele restar un diez por ciento a quien se apoya en ellos sin darse cuenta. Y por último la precisión: puedes teclear muy rápido y acabar por detrás de alguien regular, porque cada carácter equivocado no cuenta en la puntuación.
Este test mide la copia de un texto corriente que tienes delante de los ojos, que es el caso más favorable. Redactar obliga a pensar al mismo tiempo, y transcribir una voz impone un ritmo ajeno: en ambos casos la velocidad obtenida es más baja. Un solo minuto también es una medida corta, muy sensible a una primera línea desafortunada.
Cómo funciona
El cronómetro arranca con tu primera pulsación y corre sesenta segundos. Se cuentan únicamente los caracteres correctos, es decir los que coinciden exactamente con el texto mostrado, se divide por cinco para obtener palabras y por el tiempo transcurrido para obtener palabras por minuto. El porcentaje de precisión que se muestra es la proporción de caracteres acertados sobre todo lo que has escrito.
Este test se ofrece únicamente como entretenimiento. No constituye un diagnóstico ni una opinión profesional.