¿Eres un ex tóxico?
Aquí no se juzga la historia, se juzga lo que hiciste justo después.
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Sobre este test
Todo el mundo se pregunta si su ex era tóxico. Nadie se pregunta lo contrario, y ese es justo el hueco que este test intenta tapar. No va sobre la relación —quién tenía razón, quién mintió, quién se fue primero—, sino sobre las semanas siguientes, es decir, sobre el único periodo en el que eras el único responsable de tu comportamiento.
Las dieciséis preguntas apuntan a hechos verificables más que a intenciones: cuántos mensajes sin respuesta, cuántos viajes para recoger tus cosas, qué publicaste esa misma noche, qué hiciste con los amigos comunes, si cambiaste tus contraseñas. Después de una ruptura las intenciones siempre son buenas. Los actos, bastante menos.
Una puntuación alta no te convierte en mala persona: la mayoría de los comportamientos de esta lista son reacciones corrientes a una pérdida y casi todo el mundo marca unos cuantos. En cambio, algunos no son pena, son intrusión: conservar un acceso, vigilar a un entorno, exigir que unos amigos elijan. Esos merecen un rato de reflexión de verdad, y el test no pretende decir nada más que eso.
Cómo funciona
Cada respuesta vale de 0 a 6 puntos según lo que le cuesta al otro, no según lo que te cuesta a ti. Un mensaje pesado pesa menos que un acceso conservado o que un amigo común instrumentalizado. El total se lleva a una escala sobre 100.
Este test se ofrece únicamente como entretenimiento. No constituye un diagnóstico ni una opinión profesional.